ATROZ: Cuando descubrimos que los juguetes sienten
y padecen.
Por Raúl Urbina.
    El cine es la demostración manifiesta de que las ficciones, a veces, explican mejor la realidad que la realidad misma. En el caso de Atroz, la imaginación, la creatividad y la técnica de muchas personas se han puesto al humilde servicio de un oso. Al servicio del oso de peluche que todos desearíamos ser: un juguete que se convierte en metáfora del ángulo más rudamente amable de nuestros adultos sueños infantiles.
    Atroz es un oso que, inmerso en el juego, se niega a ser objeto. Como suele pasaren las ficciones (y en la vida), tendrá que sufrir las consecuencias.

SINOPSIS:
Atroz es un singular oso de peluche, deteriorado y cascarrabias, que tiene como dueña a Luna, una niña pequeña que ve en él a su mejor amigo. Éste nos contará en primera persona todas sus desventuras para huir de las incesantes caricias, mimos y juegos de Luna. ATROZ trata, en una mezcla de realidad y animación, los valores clásicos de los cuentos infantiles.

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